CALLES

Calles de La Sombra, La Luz, La Morera, El Espino, El Olmo, El Laurel, El Gallo, La Alegría, Las Doncellas, Los Aguadores, Las Cortesías, Los Graneros, El Horno, Los Estudios... nombres sencillos y hermosos; nombres "de siempre" que esconden historias y motivos olvidados, que no generan discusión.
Podemos pasar de la Esperanza a la Gran Ilusión; de ahí, al Desengaño; y terminar en Consolación. Más que un paseo, un ciclo emocional.

El Gancho
 





¿San Francisco?... No, Barrio Oliver


La más corta
En primer lugar, la Calle de La Sombra de solo 7m x 3m.Caminando por la Calle Morata, junto a la Iglesia de San Felipe, llegamos a la Plaza Ecce Homo, donde está la Escuela Universitaria de Turismo. Al fondo, a la derecha, sale otra plaza menor, la Plaza de la Corona. Y al fondo de esta placita hay un saliente mínimo, casi un apéndice.
La curiosidad me llevó hasta allí y descubrí con sorpresa que ese minúsculo rincón sin salida es una calle con nombre bonito y evocador:
El nombre parece descriptivo, pues cuando estuviera edificado el solar contiguo no entraría en ese rincón ni un rayo de sol. Creo que es la calle más corta de la ciudad: ¡tan sólo 7 metros! Aunque con sus 3 metros de anchura, como veremos, no es la más estrecha.
Y al igual que ocurre con otras calles, también ésta tiene su réplica complementaria:

En segundo lugar, la Calle del Gallo de solo 11 m x 3 m.
Es una bocacalle sin salida de la Calle de los Estudios, que a su vez une las calles San Lorenzo y San Jorge.

La más estrecha
 Si no me equivoco, ésta es la calle más estrecha de la ciudad:
Une la Calle San Lorenzo con la Plaza de la Magdalena. Su anchura es de tan sólo 1 m 40 cm ... abstenerse vehículos de cuatro ruedas, carruajes, manifestaciones y luchadores de sumo :)
  
La calle cubierta... casi
En la zona más antigua del Barrio del Arrabal encontramos esta bocacalle de la Calle del Horno:Desde su entrada se ve casi totalmente cubierta y sin salida.
En lo que parecía su final encontramos otros dos cortos tramos perpendiculares, a izquierda y derecha, éstos descubiertos.
Así que es una calle sin salida, con forma de "T" y cubierta en buena parte, una calle especial.

Calles sin salida
Es bocacalle de la Calle San Jorge y va a parar al Teatro Romano. Está dedicada a un banquero del s. XVI de gran influencia que financió la Capilla de San Miguel en La Seo.
En mis años escolares, cuando aún no se había realizado la excavación arqueológica del Teatro Romano, la calle terminaba en una pared. Las peleas más serias del vecino Colegio de los HH. Maristas (hoy edificio del Gobierno de Aragón) terminaban allí. Decir "Te espero en la Calle Zaporta" era similar al novelesco y decimonónico reto a duelo arrojando un guante al rival. Los contendientes y los muchos mirones salían del patio colegial en la Plaza de San Lorenzo hasta el lugar del combate. ¿Qué tenía de especial el escenario? Pues que si cerraba el público la calle, el perdedor no tenía escapatoria y sería machacado. Duro, pero así era.

En el Barrio de San Pablo, bocacalle de la Calle de Aguadores, encontramos otra calleja sin salida:
En este caso lo especial es que la calle conduce al portal de una casa, con lo que se puede decir que casi es una calle privada.

Esta es una bocacalle de la Calle Fuenclara. Me contaron que hace algunos años, no muchos, un ladrón huía de la Policía por las calles Alfonso I y Fuenclara. Era forastero y no conocía las calles, así que en su huída entró en el Callejón del Desengaño, que no tiene salida. Atrapado enseguida, tal vez al ver el rótulo cuando salía esposado comprendiera el sarcasmo de dónde se había metido.

Una calle literaria

En la vieja ciudad hay calles peculiares. Es el caso de este callejón con nombre numérico y literario a la vez.
Uno de sus extremos está en la Calle Alfonso I y el otro en la Calle Santa Isabel, ambas perpendiculares entre si, de modo que el callejón traza un ángulo de 90º. ¿De dónde entonces vienen esas once esquinas? Al recorrerlo encontramos entrantes y salientes mínimos; según cuáles contemos como esquinas, el total sube o baja. En su novela Donde surgen las sombras, el escritor zaragozano David Lozano cita este lugar:"Con rostro serio, Gabriel tomó la iniciativa y los demás le siguieron caminando por el Coso y bajando por el lado izquierdo de la calle Alfonso I, hasta llegar al escondido rincón donde nacía, casi invisible, el Callejón de las Once Esquinas. Comprobaron, aliviados, que la luz de las escasas farolas cercanas dejaba aquella zona en penumbra y que no se distinguía ninguna ventana del vecindario iluminada".


Paseo de la Independencia  

No es el día después de una bomba de neutrones, es el Puente del 15 de agosto. El último que cierre la puerta...

Bajo los tilos



2 comentarios:

  1. Me ha gustado toda la historias de las calles de Zaragoza que ha expuesto. Cuando callejeo por Zaragoza, tambien me gusta hacer fotos a las placas de las calles, todas tienen algo especial y una historia, por ello ya tengo dos libros que cuentan la vida de cada calle. Un saludo.

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  2. Gracias por el comentario. Siguiendo su perfil he llegado a su blog de Las calles de Zaragoza. Lo visitaré y lo enlazo desde el mío,

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